
LA ALIMENTACIÓN EN LA ONCOLOGIA
La alimentación es un asunto ESENCIAL y esto debe de quedar muy
claro. El hecho de tener unas costumbres concretas, no significa que
estas sean las idóneas y mucho menos las correctas. Por lo tanto la
alimentación, realizada de manera adecuada, representará un factor de
prevención para evitar el desarrollo de un tumor y en caso de que este
ya exista, constituye una excelente manera para lograr que nuestro
cuerpo disponga de los elementos precisos para combatirlo y además
permitirá que las terapias, de cualquier índole, sean más eficaces y los
efectos secundarios, tan severos en los tratamientos oncológicos,
puedan minimizarse. Por otro lado, un cambio en la alimentación
significa una decisión por su parte para hacer uno mismo algo por la
salud. No limitarnos a estar pasivos permitiendo que nos hagan terapias.
¿Qué es por lo tanto lo que puede hacer la alimentación para evitar
el desarrollo del cáncer? La respuesta a esta pregunta fundamental la
encontramos en la acción de la alimentación en los diferentes momentos
del desarrollo de los tumores o cancerogénesis y, aunque parezca de
Perogrullo, una dieta basada fundamentalmente en el sentido común y en
un par de nociones elementales, puede evitar que alguna célula degenere
transformándose en tumoral, fenómeno conocido como iniciación. Los
procesos capaces de poner en marcha dicho fenómeno están mediados con
sustancias como nitratos/nitrosamínas, alcohol, nicotina, grandes
cantidades de proteína animal y grasas, aflatoxinas, salazones, ahumados
y un largo etc. En segundo lugar, impedir la transformación de células,
que ya con mínimas alteraciones, comiencen a modificarse en tumorales y
caso de que éstas ya existan, evitar su crecimiento. Estos dos
fenómenos se denominan promoción y proliferación. Hay toda una serie de
sustancias, procedentes fundamentalmente del mundo vegetal y en
particular de las crucíferas, capaces de inhibir estos dos fenómenos. Su
mecanismo de acción se realiza actuando tanto sobre la célula enferma
así como en el entorno de la misma, para que la propia célula pueda
recuperarse o si esto no es posible, eliminarla, caso que la normalidad
no se alcance. Por lo tanto la alimentación debe de:
- Favorecer las funciones celulares (respiración aerobia).
- Minimizar los fenómenos de autointoxicación, favoreciendo una respuesta inmune óptima evitando la inflamación.
- Normalización de la función intestinal, limitando la ingesta de
productos que sobrecargan o dificulten la digestión / eliminación.
- Estabilización del funcionamiento global del organismo al:
- Limitar el exceso de calorías.
- Aportar los nutrientes precisos.
- Evitar tóxicos.
- Evitar sustancias nutritivas, que aún siendo de una buena
calidad, puedan dar problemas de inmunidad como, por ejemplo, en el caso
de las intolerancias alimentarías. Esto permite optimizar la respuesta
inmune al evitar las autoinmunes y con ello la inflamación crónica.
- ! Que no contengan ningún tipo de parásitos o sobre todo
hongos!, como las aflatoxinas de los frutos secos, capaces, por si
mismas, de desarrollar tumores.
Cuando nos alimentamos de una manera correcta actuamos sobre las
fases antes mencionadas de iniciación, promoción y proliferación,
limitando por lo tanto los factores de riesgo ya que:
- Un exceso de calorías favorece el crecimiento celular, y con
ello incrementamos las posibilidades de alteración génica, por aumento
de los procesos oxidativos.
- Aportamos todos los elementos necesarios para un buen
funcionamiento de nuestro metabolismo y con ello, permitir una acción
óptima del Sistema Inmunitario (SI). No olvide, que detrás del SI ya no
queda prácticamente nada capaz de detener el tumor. Las alteraciones
inmunológicas por alimentos generan respuestas autoinmunes, intolerantes
o alérgicas, que tanto alteran la función inmunitaria y pueden incluso
colaborar en el crecimiento tumoral.
- Favorece la eliminación o neutralización metabólica de muchas de
las sustancias carcinogénicas procedentes de nuestro propio metabolismo
o fruto de la acción de tratamientos como la QT ó RT que deben poderse
contrarrestar y / o excretar para disminuir así la toxicidad y con esto
la normalización funcional del cuerpo evitando o minimizando efectos
secundarios.
- Mejora la eficacia de los medicamentos, sean estos de la
naturaleza que sean, puesto que el equilibrio acido-base es óptimo para
la actividad de fármacos.
¿EXISTE UNA DIETA ANTICANCEROSA?
Lo primero que tenemos que dejar claro es que no hay una dieta
estricta y clara capaz de eliminar un tumor, hay formas de alimentación
que permitirán la normalización de la función celular y del entorno.
Posiblemente esto no sea suficiente para solucionar un tumor, pero sí
que es un elemento fundamental para lograrlo. Es evidente que cambiar
costumbres tan arraigadas como lo es la forma de comer, no es nada
sencillo pero, no se olvide frente a que problema se encuentra. ¡El
esfuerzo merece la pena! Y en el peor de los casos, su calidad de vida
será mejor.
¿CUÁLES SON LOS PUNTOS FUNDAMENTALES?
- Coma a horas fijas, con tranquilidad y relajado. Procure
masticar correctamente ya que de eso depende en gran medida de cómo será
su digestión, máxime si está realizando un cambio a productos
integrales. Al principio una mala masticación generará problemas
significativos de gases.
- Tenga en cuenta la calidad de los alimentos, si es posible de
origen biológico u orgánico. Lo más frescos posible, de temporada y sin
conservantes. Prepare los alimentos justo antes de comer.
- No consuma más calorías de las que necesita. Este lujo sólo
favorece al crecimiento celular y a la obesidad. Procure ser muy
comedido con toda forma de grasas y proteínas, pero sobre todo los
azúcares deben de eliminarse los refinados. Cenas muy ligeras y con los
mínimos carbohidratos. (ver dietas)
- Coma 5 veces, con pocas cantidades. Esto es mejor que 3 veces.
De esta manera podrá comprobar que, tanto el déficit como el exceso de
peso, se pueden corregir sin hacer nada especial.
- Alimentación lacto vegetal consistente en gran cantidad de
verduras, hortalizas, ensaladas, legumbres, fruta, cereales integrales,
frutos secos no tostados. La leche debe de evitarse y solo tomarla con
moderación en sus formas acidificadas (Yogurt, kéfir, cuajada etc.).
Este tipo de alimentos son fácilmente digeribles, apropiados para casi
cualquier época del año, rico en vitaminas, oligoelementos, fibra y
pobre en tóxicos, grasas, proteínas en general pero, sobre todo, de
origen animal, y azúcares sencillos.
- Tome verduras fermentadas, ricas en ácido láctico, todos los
días para estimular la digestión y normalizar las flora bacteriana
intestinal.
- Beba abundantemente entre las comidas 1.5 – 2 l / día (según
época año) para estimular la eliminación renal. Procure tomar aguas
poco mineralizadas y sobre todo bajas en sodio (Na+).
¿QUÉ DEBEMOS EVITAR?
- Tabaco y alcohol
- Carnes procedentes de granjas de engorde, embutidos, salazones y ahumados.
- Grasas de origen animal (excepto mantequilla). Quesos grasos, fritos o productos horneados en grasa.
- Harinas blancas y azúcares refinadas, incluyendo aquí los chocolates. Zumos industriales, mermeladas y similares.
- Alimentos abonados de manera química.
- Especias picantes como pimiento, pimienta y salazones.
¿CUÁLES SON LOS ALIMENTOS Y BEBIDAS RECOMENDADAS?
- Carbohidratos: cereales integrales (trigo, espelta, centeno,
cebada, avena, mijo, arroz, quínoa etc.) y en la medida de lo posible de
origen biológico, así como todos los productos derivados de ellos.
Para endulzar es mejor usar miel, frutos secos, sirope, pero en la menor cantidad posible.
- Grasas: los aceites más recomendados son el de oliva y el lino,
siempre prensados en frío. En principio puede utilizar el aceite de
oliva para cocinar, procurando evitar, en la medida de lo posible, su
calentamiento y el de lino para tomarlo en crudo (ver recetas). La
ingesta total de grasas debe limitarse a 40 – 60 gr./día, de éstas:
- 1/3 Grasas para cocinar (en la medida de lo posible usar después de cocinar para evitar el calentamiento de las mismas).
- 1/3 Como grasas para untar: aceite, mantequilla.
- 1/3 Como grasas para las ensaladas.
- Las verduras con alto contenido en carotenos (Hinojo,
zanahoria, diente de león, espinacas, acelgas etc.) deben de tomarse con
algo de aceite para mejorar su asimilación.
- Proteínas: Limite su consumo a 0.5 – 1 gr/Kg peso. Es preferible
hacer uso de proteína de origen vegetal (cereal, nueces, legumbres) a
la animal. Lácteos, que no procedan de leche UHT y si es posible compre
productos, aquí también, biológicos. Los lácteos deben de ser siempre
fermentados del estilo yogurt, quark, kéfir, quesos no grasos, pero todo
esto con gran moderación. La leche no debe de tomarse.
Los huevos, como máximo 1 al día de buena calidad (no procedentes de granjas de puesta) y no más de 3 a la semana.
- Fitoestrógenos: Favorecen el equilibrio hormonal del cuerpo y
esto es muy importante en aquellos tumores que son hormonodependientes
como pueda ser el de mama, ginecológicos, próstata o también en el
climaterio. Estas sustancias se encuentran abundantemente en la soja,
lino, cereales integrales
- Verdura y fruta: procure hacer uso de la gran cantidad de frutas
y verduras que tenemos en nuestra tierra, siguiendo siempre la norma de
no comer la verdura y fruta que no sean de nuestra zona (Norte - Sur) y
que sean fuera de temporada. Intente comer aproximadamente las mismas
proporciones de fruta, verdura de hojas y tubérculos, ensaladas. En
todas las comidas debe de haber siempre elementos crudos.
Los zumos y jugos de verdura licuados y frescos son una excelente
fuente de minerales, vitaminas y sobre todo potasio. Los mejores son los
preparados por uno mismo y tomados de inmediato para evitar la
oxidación. En particular el zumo de remolacha y zanahoria debían de
tomarse de manera regular y en cantidades importantes. Si la verdura es
de cultivo biológico, mucho mejor. En caso de que no pueda prepararlos
Vd. mismo, compre productos de origen orgánico. ¡No los endulce!.
- Plantas aromáticas: Use estas a la hora de preparar sus platos,
sobre todo las que se den en su zona como es albahaca, timo, mejorana,
romero, salvia y un largo etc. permiten no sólo aportar minerales y
oligoelementos sino también condimentar la comida con sabores delicados
que estimulan los jugos gástricos facilitando una mejor digestión y
asimilación de los alimentos.
Las plantas aromáticas son, casi siempre, usadas también para
preparar infusiones que suelen tener, a su vez, unas características
terapéuticas que no deben de olvidarse y por ello, es muy aconsejable
hacer uso de las mismas para resolver problemas como: estreñimiento,
gases, nauseas, tos etc. que se pueden presentar en el transcurso de la
enfermedad, bien como consecuencia de las terapias (QT ó RT) o bien por
acción de la enfermedad.
Tanto el té verde como el rojo son productos que inhiben la formación
de los vasos sanguíneos (angiogénesis) por ello debe de beber
abundantemente todos los días ¡pero no deje más de 20 minutos entre
preparación y toma!
Use un agua de calidad, tanto para cocinar, beber y para la
preparación de infusiones y si es posible, no las endulce. En caso de
tener que hacerlo, emplee miel o sirope pero, evite azúcares refinados y
sobre todo edulcorantes artificiales como el glutamato. Sin ser lo
optimo, algo de sacarina puede tomar “ si no hay más remedio”.
Tome todas estas indicaciones como una guía para elegir su
alimentación. No se trata de una norma estricta ni de hacer un
“fundamentalismo” de esto, pero sea consciente de la importancia que la
alimentación tiene. Podemos hacer excepciones, pero hay que evitar que
las excepciones sean la norma.
Junto a una correcta alimentación es también importante, para
mantener la salud, hacer regularmente ejercicio al aire libre, puede
cansarse pero no se agote. Evite las temperaturas demasiado bajas y
lleve un ritmo en su vida en todo aquello que se refiere a horarios (las
células tumorales han perdido toda clase de ritmos, tanto propios del
cuerpo como los cósmicos). Toda información que llega a nuestro cuerpo
es como la alimentación, debe de ser procesada y asimilada. Por ello
evite “demasiada” TV o radio y dedique más tiempo a actividades
artísticas, tanto en lo que se refiere a practicarlas (pintura, yoga,
euritmia etc.) o a disfrutarlas.
Si puede estar lejos de fuentes de radiación como fluorescentes, despertadores eléctricos etc., mejor.