
El ser humano, como todos los seres, contiene gran cantidad de células. Estas forman los tejidos los cuales a su vez forman los órganos, estos los sistemas y por fin, el conjunto de sistemas da el ser vivo. Como es de suponer, los seres, para poder mantener los tres principios fundamentales: forma, función y reproducción, precisan de una comunicación permanente entre todas las células y tejidos del cuerpo. Esta comunicación es muy sutil y se basa en información electromagnética (fotones) de muy baja intensidad pero por su precisión, enormemente efectiva. Es decir, con muy poco gasto de energía se obtienen unos efectos muy intensos.
Como ejemplo imaginemos una avenida con cinco carriles y cientos de coches desplazándose a gran velocidad por la misma. La fuerza necesaria para parar esa masa enorme puede pensarse que es mucha, pero si los conductores reciben una señal concreta: UN SEMÁFORO EN ROJO, basta con una cantidad de energía mínima, la de unos pocos vatios de las lámparas, para que toda esa cantidad enorme de masa en movimiento se regule y frene. ¡Una señal bien entendida por todos los automóviles!.
El principio de la biorresonancia
Este es el principio de la TBR: usando señales de baja intensidad procedentes del cuerpo - órganos, puntos de acupuntura u otros - logramos que nuestro organismo pueda volver a “regular” y de esta manera las funciones de los órganos y sistemas se puedan restablecer. Se trata de información procedente del propio organismo y por lo tanto no es peligrosa y carente de efectos secundarios.
Una gran ventaja de esta técnica frente a otras de similar concepto es el hecho de poder saber de antemano que tipo de terapia será efectiva y poder comprobar, una vez concluida la misma, si realmente ha sido así, con una sencilla medición.
Este mismo hecho permite hacer diagnósticos de enfermedades, con técnicas de provocación de estímulos, gracias a las alteraciones que podemos medir en determinados puntos – alterados en ciertas patologías – y que en ocasiones se manifiestan mucho antes de que podamos ver con otras técnicas habituales de imagen o análisis, modificaciones que sugieren la enfermedad; una vez hecho el diagnóstico se puede reequilibrar el proceso patológico permitiendo de este modo una terapia rápida, eficaz y libre de efectos secundarios y que por la realidad de unidad del ser afecta, tanto a la parte psíquica como física.
En ciertos momentos puede interesar tomar información del exterior para pasarla al cuerpo con finalidad de suprimir o debilitar una información patológica (alergenos, metales pesados, medicamentos alopáticos etc) que altera la comunicación normal. Logrando generar una muestra de frecuencias similar a la del problema, pero de manera invertida, podemos mejorar la tolerancia a los alergenos o bloquear el efecto de un metal pesado al “borrar” la información patológica.
No será un efecto permanente mientras no se quite la fuente del problema pero en muchas ocasiones ya es suficiente para que el cuerpo pueda volver a regular y con esa ayuda superar un proceso de enfermedad devolviendo a las células corporales unas condiciones mejores de funcionalidad, forma y reproducción.
¿Cómo se realiza la terapia de biorresonancia?
La biorresonancia es una terapia que consiste en un intercambio de información mediante vibraciones, que no son percibidas por el paciente.
Durante ésta, el paciente permanece sentado o tumbado, en contacto con un útil de latón: unas bolas del tamaño de pelotas de tenis, que sostiene con las manos, unas placas que mantiene en contacto con manos o pies y/o una esterilla colocada en la espalda.
Las mediciones se realizan con un mango con punta de metal, que se coloca en unos puntos determinados (normalmente los puntos terminales de los meridianos) de las manos y de los pies. Si es preciso, se realiza también mediciones en la boca para detectar o descartar posibles focos escondidos que pueden ser el origen de diferentes tipos de patologías.
En una sesión suelen realizarse varias terapias específicas, cada una de ellas de pocos minutos de duración . Al acabar, se entrega un frasco de gotas ionizadas? que completan el tratamiento.
Después de una sesión de terapia de biorresonancia es importante que el paciente beba mucha agua con poca mineralización que permite eliminar las toxinas liberadas.