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ENFERMEDADES AUTOINMUNES

Este tipo de enfermedades en donde el propio cuerpo se agrede a si mismo, no es nuevo pero sin embargo, la frecuencia con la que se presentan estas patologías en los últimos decenios, no deja de crecer. Las razones para ello no están nada claras pero , con toda seguridad tiene que ver con la alimentación, las medicaciones que tomamos, el medio ambiente …. en fin, ¡lo de siempre!

La viabilidad de limitar, a través de una alimentación adecuada, los fenómenos de inflamación del organismo está reconocida y es evidente. Si además podemos hacer uso de terapias ortomoleculares (vitaminas, oligoelementos, ácidos grasos etc.) así como las de base homeopática o de la medicina natural, es factible provocar una modulación inmune adecuada evitando la hiperreactividad, base de muchas de estas enfermedades.

Podemos realizar tratamientos para eliminar substancias tóxicas de nuestro organismo, tales como metales pesados (por ejemplo, las amalgamas dentarias suponen una fuente de mercurio constante) con técnicas como la biorresonancia y homeopatía y esto es muy importante puesto que hay una cantidad importantísima de tóxicos medioambientales y alimentarios que podemos inhibir y facilitar su eliminación. Pueden parecer de perogrullo pero, sin la eliminación de los tóxicos, no hay posibilidad de mejora. El diagnóstico de estos problemas no es nada sencillo pero, a través de la biorresonancia, podemos tener una aproximación importante al mismo, tratarlo y evaluar la evolución.

Con frecuencia en estos pacientes suelen añadirse otros problemas como las disbacteriosis intestinales o las micosis. Estos problemas son frecuentemente olvidados por la medicina convencional alopática y sin embargo suponen un escollo enorme que impide un normal funcionamiento del sistema inmune. La primera consecuencia es una hiperreactividad inmune para pasar, con el tiempo, a una situación de hiporreactividad al agotarse los órganos responsables de la inmunidad.

Es evidente que, frecuentemente no podremos evitar el uso de medicación alopática pero, casi siempre lograremos disminuir las cantidades de dicha medicación y podernos mantener en tratamientos más "suaves". Esto es así, tanto para las enfermedades de tipo reumático, como para las degenerativas del sistema nervioso y no menos útil en patologías como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica o la hiperreactividad a las substancias químicas.