
Tal y como en nuestra filosofía hemos dicho, creemos que debemos hacer uso de todos los elementos posibles para combatir los tumores. No sólo los métodos habituales oncológicos, los cuales y a pesar de los recursos tan importantes de los que dispone, desgraciadamente tienen una eficacia muy limitada. Nuestro interés está en añadir a dicha forma de entender los tratamientos, otros de corte biológico y de aquí nació el concepto de oncología integrativa:
Lo primero que debemos señalar es que sin la alimentación no logramos NADA. La alimentación no es un capricho, es la base para que, cualquier terapia que hagamos, pueda funcionar. Este enorme déficit de la oncología convencional, es uno de los errores más importantes que se está cometiendo y tiene su origen en los intereses económicos: Nadie se beneficia de una manera directa con los alimentos y por ello nadie los estudia. Con los medicamentos sí (¡y de qué forma!).
Esquemáticamente, la idea CENTRAL de nuestro tratamiento es la siguiente:
No hay “un” tratamiento concreto, así como lo tenemos en la oncología clásica, los protocolos en función del tumor. Nosotros nos orientamos en función del estado del huésped (paciente) y de los tratamientos que esté recibiendo.
Los tumores son enormemente dinámicos y saben cómo escapar a las terapias que les hacemos ya que al no tener que funcionar, sino “sólo” sobrevivir, pueden adaptarse de muchas maneras. Por esto es tan importante trabajar desde diferentes puntos a la vez, ya que los clásicos, frecuentemente no alcanzan el objetivo. La asociación de éstos junto a los que proceden de la medicina biológica, ofrece una mayor esperanza de eficacia; en definitiva, lo único a lo que aspiramos.
Visto como diagrama la idea sería:
